Estilo de vida

Estilo de vida ¿misticismo o ciencia?

02/10/2020
Generación silver

Ayer tuve una muy agradable conversación con un buen amigo mío y reputado profesional, con el que no me comunicaba desde hacía tiempo, que me hizo el siguiente comentario «Te estoy siguiendo en las redes sociales y me ha llamado la atención que te has vuelto muy místico».

Como sabéis mi carrera profesional está fundamentada en el campo científico, licenciatura en Medicina y Cirugía, Doctorado en Odontología y con cuarenta años de práctica privada y docencia universitaria y privada, por lo que mi esencia está basada en la evidencia científica.

Debido a nuestra formación dentro de la cultura occidental, entiendo que es fácil, al oír hablar de meditación, mindfulness, respiración, yoga o fluir en el día a día, relacionarlos con una base mística o espiritual, pero nada más lejos de la realidad ya que son muchos los estudios científicos que utilizando las nuevas tecnologías, principalmente la resonancia magnética funcional, que nos permiten observar lo que ocurre en nuestro cerebro, demostrar los beneficios que para nuestra salud tiene el practicar estás técnicas.

Hoy en día tenemos la suerte de poder cuidar nuestra salud, no solo centrándonos en la parte física de nuestro organismo a base de respetar un tipo de vida saludable basado en la alimentación, el ejercicio físico y los tratamientos farmacológicos, sino que también podemos llevar un tipo de vida saludable a nivel mental. Es cierto que el estilo de vida actual, no favorece la salud física debido al sedentarismo, la obesidad, la exposición a agentes externos dañinos, etc., sino que también nos afecta y mucho a nivel mental.

Según datos de la OMS entre 1990 y 2013, el número de personas con depresión o ansiedad aumentó en cerca de un 50% afectando aproximadamente a un 10% de la población mundial.

Los niveles de estrés, ansiedad o depresión, así como otras patologías mentales, han seguido aumentando día a día debido a la presión y competencia laboral, la interacción constante con las redes sociales, la crisis económica, el bombardeo constante de noticias que crean inseguridad y últimamente como demuestran los primeros estudios debido a la pandemia y al confinamiento. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/16229732/

De todos es sabido la relación existente entre la salud física y la mental y viceversa.

Mens sana in corpore sano

El estrés la ansiedad o la depresión pueden desencadenar o están relacionadas con enfermedades físicas como la diabetes, enfermedades cardiovasculares (hipertensión, enfermedades coronarias, etc.), con ciertos tipos de cáncer, enfermedades inflamatorias (lupus eritematoso, artritis reumatoide, etc.), enfermedades respiratorias (EPOC, asma, etc.), alteraciones hormonales como el hipertiroidismo, alteraciones digestivas (Ulcera gastrointestinal, colon irritable, etc.) y enfermedades degenerativas como el Alzheimer.

Históricamente el tratamiento de estas enfermedades se ha tratado basándose en la enfermedad física, incluso muchas veces tan solo en el tratamiento de la sintomatología que desencadenan, asociando o no psicofármacos, pero aún está poco extendida la implantación, en su tratamiento, de estas otras técnicas, consideradas como “místicas” pero que están suficientemente documentadas en la literatura científica por su efecto beneficioso no solo ayudando a curarlas sino también en su prevención, no presentando los efectos adversos que si pueden presentar los tratamientos convencionales.

Ello no nos puede hacer olvidar las limitaciones que presentan y cuál es su potencial a la hora de tratar una patología, ya que son más los casos que ayudan, y mucho, a los tratamientos convencionales y lo más importante, en muchos casos son capaces de prevenir la aparición de estas .  

En un post anterior ya os describí los efectos beneficiosos de la respiración https://generacionsilver.com/generacion-silver-utiliza-la-respiracion-para-detectar-tu-nivel-de-estres/ y la existencia de unas neuronas que relacionan la respiración con la respuesta del organismo al estrés. También os introduje en el último post en la técnica del mindfulness https://generacionsilver.com/generacion-silver-y-el-mindfulness/ . Ahora os presento algunos estudios científicos que confirman los beneficios de su práctica.

Uno de los primeros estudios publicado por el Dr  Kabat-Zinn, padre del mindfulness, publicado en 1982, confirmaba la reducción notable del dolor, mayor que si solo se les administraban tratamiento farmacológico en pacientes que sufrían dolor crónico. Kabat-Zinn, Jon. «An outpatient program in behavioral medicine for chronic pain patients based on the practice of mindfulness meditation: Theoretical considerations and preliminary results.» General hospital psychiatry 4.1 (1982): 33-47.

La editorial Kairós publicó en el año 2016 la versión revisada y actualizada del best-seller de Kabat-Zinn bajo el título “Vivir con plenitud las crisis (Ed. revisada y actualizada): Cómo utilizar la sabiduría del cuerpo y de la mente para enfrentarnos al estrés, el dolor y la enfermedad”, donde expone los beneficios de ejercitar la práctica del mindfulness, o la atención plena, no sólo en el campo de la medicina, sino también en la vida diaria. Otros estudios como los de Britta Hölzel, Florian Kurth, Hernandez Quintana, entre otros muchos reconocen como la práctica de mindfulness puede mejorar la salud e influir sobre la longevidad, ya que mejora los marcadores biológicos, mantiene la longitud de los telómeros, aumenta la densidad de la substancia gris del cerebro, favorece la neuroplasticidad, a la vez que previene de sufrir procesos degenerativos cerebrales. También está descrito que puede aumentar la creatividad y la capacidad de concentración, a la vez que potencia la inteligencia emocional y ayuda a eliminar la ansiedad, el estrés, la depresión y el dolor crónico, al aumentar la actividad de la zona prefrontal izquierda, que es la responsable de nuestras emociones positivas.

Gracias a sus beneficios sobre la salud cada vez hay más centros, en todo el mundo, dedicados a su estudio.

Algunos de los centros de referencia son el Lazar Laboratory de la Universidad de Harvard, el Center for Mindfulness de la Universidad de Massachusetts Boston, el Center for Healthy Minds de la Universidad de Wisconsin, el Madison, Max Planck Institute for Human Cognitive and Brain Sciences en Alemania, el Oxford Mindfulness Center en el Reino Unido, el Center for Altruism and Compassion for Research and Education de la Universidad de Stanford, el Mind and Life Institute en Charlottesville VA, el Benson Henry Institute for Mind and Body Center del Hospital General de Massachusetts, el Mindful Awareness Research Center de la Universidad de California LA, entre otros.

Como podéis ver estamos delante de una serie de terapias o tratamientos que nos permiten, basándonos en lo que nos demuestra la ciencia y la medicina occidental que son útiles para tratar, como tratamientos coadyuvantes o lo más importante para prevenir un importante número de enfermedades físicas que nos afectan hoy en día.

No quiero alargarme más, por lo que en próximos post os seguiré hablando de lo que demuestra la ciencia sobre los beneficios que nos puede proporcionar para nuestra salud el fluir en nuestro día a día, la práctica del Yoga, Tai Chi Chuan, o la meditación.

Os pido que abráis vuestra mente e incorporéis estos conocimientos y su práctica en vuestro estilo de vida.

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